Dos películas del Festival de Lima 2015

Trailer-incendio-Juan-Schnitman_CLAVID20150527_0025_34

EL INCENDIO

El incendio, de Juan Schnitman, muestra la corrosión y el resquebrajamiento de una joven pareja, Lucía y Marcelo, en una crónica de un solo día. Lo que atrae de esta película son la intensidad y el ritmo que esta contiene. La puesta en escena contribuye a que estas características se potencien. Los movimientos de la cámara, los espacios cerrados acaso asfixiantes y las actuaciones de los dos protagonistas consiguen que la obra impacte sin ambages. Otro elemento importante son los diálogos y contrapuntos incesantes que se dan entre ambos.

El título del filme describe muy bien lo que vemos como espectadores, es decir, la destrucción de la pareja. No obstante, el fuego destructor que es el del incendio, que viene terminando con la relación, pareciera volverse en “constructor” o  “reparador” en la notable secuencia sexual entre Lucía y Marcelo, hacia el final de la historia, pero esa sensación es efímera, pues ya no hay vuelta atrás; pese al apaciguamiento, lo que seguirá para ambos será la rutina y esperar que ese fuego latente vuelva a destruir quizá de modo definitivo a la relación.

ixcanul

IXCANUL
Ixcanul cuenta la historia de María quien vive con su pequeña familia, madre y padre, en una comunidad maya kaqchikel en el interior de Guatemala. La película está hablada casi en su totalidad, salvo unas pocas escenas habladas en español, en lengua kaqchikel. María, una joven de 17 años, debe seguir la tradición de su comunidad y casarse mediante un matrimonio arreglado con una persona que no ama ni desea. El filme evita caer en cualquier discurso moralizante y maniqueísmo cuando su madre decide que ella debe abortar.

El director Jayro Bustamante mediante su tratamiento visual se distancia del exotismo y folclorismo, que es la tentación en la que muchos cineastas caen cuando filman realidades y culturas que les son ajenas. Hay un muy buen trabajo con la cámara para retratar las actividades de María y de su familia. Tanto los encuadres cuanto los movimientos de cámara ayudan a crear una atmósfera particular; asimismo el humo, presente en varias escenas, consigue que las imágenes se vean enrarecidas y pierdan nitidez. Los movimientos de cámara son pausados incluso en algunos instantes se vuelven cadenciosos. Esto cambia brevemente en una secuencia en la que la cámara puesta al hombro sigue el recorrido de los padres de María quienes la llevan al hospital; el registro visual varía por la urgencia de la situación. Una de las mejores secuencias es aquella en la que están reunidos los miembros de la familia de María con los familiares de su novio; la coloquialidad y frescura con lasque hablan los personajes fluyen de modo natural. En resumen, este auspicioso debut cinematográfico de Jayro Bustamante lo posiciona como una de las nuevas figuras a seguir en el cine latinoamericano.

César Guerra Linares