Dos películas del Festival de Lima 2015

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EL INCENDIO

El incendio, de Juan Schnitman, muestra la corrosión y el resquebrajamiento de una joven pareja, Lucía y Marcelo, en una crónica de un solo día. Lo que atrae de esta película son la intensidad y el ritmo que esta contiene. La puesta en escena contribuye a que estas características se potencien. Los movimientos de la cámara, los espacios cerrados acaso asfixiantes y las actuaciones de los dos protagonistas consiguen que la obra impacte sin ambages. Otro elemento importante son los diálogos y contrapuntos incesantes que se dan entre ambos.

El título del filme describe muy bien lo que vemos como espectadores, es decir, la destrucción de la pareja. No obstante, el fuego destructor que es el del incendio, que viene terminando con la relación, pareciera volverse en “constructor” o  “reparador” en la notable secuencia sexual entre Lucía y Marcelo, hacia el final de la historia, pero esa sensación es efímera, pues ya no hay vuelta atrás; pese al apaciguamiento, lo que seguirá para ambos será la rutina y esperar que ese fuego latente vuelva a destruir quizá de modo definitivo a la relación.

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IXCANUL
Ixcanul cuenta la historia de María quien vive con su pequeña familia, madre y padre, en una comunidad maya kaqchikel en el interior de Guatemala. La película está hablada casi en su totalidad, salvo unas pocas escenas habladas en español, en lengua kaqchikel. María, una joven de 17 años, debe seguir la tradición de su comunidad y casarse mediante un matrimonio arreglado con una persona que no ama ni desea. El filme evita caer en cualquier discurso moralizante y maniqueísmo cuando su madre decide que ella debe abortar.

El director Jayro Bustamante mediante su tratamiento visual se distancia del exotismo y folclorismo, que es la tentación en la que muchos cineastas caen cuando filman realidades y culturas que les son ajenas. Hay un muy buen trabajo con la cámara para retratar las actividades de María y de su familia. Tanto los encuadres cuanto los movimientos de cámara ayudan a crear una atmósfera particular; asimismo el humo, presente en varias escenas, consigue que las imágenes se vean enrarecidas y pierdan nitidez. Los movimientos de cámara son pausados incluso en algunos instantes se vuelven cadenciosos. Esto cambia brevemente en una secuencia en la que la cámara puesta al hombro sigue el recorrido de los padres de María quienes la llevan al hospital; el registro visual varía por la urgencia de la situación. Una de las mejores secuencias es aquella en la que están reunidos los miembros de la familia de María con los familiares de su novio; la coloquialidad y frescura con lasque hablan los personajes fluyen de modo natural. En resumen, este auspicioso debut cinematográfico de Jayro Bustamante lo posiciona como una de las nuevas figuras a seguir en el cine latinoamericano.

César Guerra Linares

CICLO: “El CINE QUE SOLO VERÁS AQUÍ VOL. 4”

«No hay un solo ladrillo en la ciudad que no esté mezclado con la sangre de un esclavo»

Lunes 4 de mayo, 7:30 Homenaje a Manoel de Oliveira (1908-2015). Los caníbales, de Manoel de Oliveira (Portugal, 1988, 95’). Un personaje sombrío y helado se enamora de la bella del teatro. La insinuación de algo trágico planea casi como un cliché. El cine B fantástico puede alunizar en una película romántico-histórica (y muy burguesa). El Manoel de Oliveira más ‘clásico-modernista’, además de delirante y estrambótico, está aquí.

Lunes 11 de mayo, 7:30 Killer of sheep, de Charles Burnett (USA, 1978, 83’). Para tratarse de un film tan poco visto, ha tenido atención: el premio de la Crítica en Berlín; uno de los primeros 50 títulos en la lista de la Biblioteca del Congreso ‘digno de permanente preservación’, y Burnett ’no es solo el más importante director afroamericano sino uno de los más distintivos cineastas que Norteamérica ha producido’ (Andrew O’Hehir, Salon). La vida cotidiana y humilde de las víctimas de la desigualdad, atravesada de iluminaciones poéticas y observaciones sociales.

Lunes 18 de mayo, 7:30 De cierta manera, de Sara Gómez (Cuba, 1978, 70’). Gutiérrez Alea: ‘a Sara le hubiera gustado hacer cine sin cámaras, sin micrófonos: directamente, y eso es lo que le da esa fuerza y esa cosa única que lamentablemente no creo que haya sido suficientemente valorada con los años.’ Para lograr la descripción compleja de las comunidades marginalizadas, y trabajando dentro de la Revolución, se desplaza entre una variedad de modalidades narrativas, atacando los problemas dentro de un análisis histórico. Fue su primer y único largometraje.

Lunes 25 de mayo, 7:30 La negra de… dirigida por Ousmane Sembene (Senegal, 1966, 65’). Una joven africana es llevada a trabajar a la casa de una pareja francesa. “A un nivel moral no creo que tengamos ninguna lección que aprender de Europa (…) La verdadera desgracia no es solo una cuestión de tener hambre y sed, es una cuestión de saber que hay gente que quiere que tengas hambre y sed (…)La liberación de África no va a darse sin la liberación de la mujer. Y yo añadiría que no es tanto la mujer africana la que necesita la liberación como los hombres africanos.”

CICLO: “EL CINE QUE SOLO VERÁS AQUÍ VOL. 3”

Lunes 7 de abril, 

“Adiós al lenguaje”, de Jean-Luc Godard (Francia, 2014, 70’). 

“La idea es simple. Una mujer casada y un hombre soltero se conocen. Se aman, discuten, los puñetazos vuelan. Un perro está entre la ciudad y el campo. Las estaciones pasan. El hombre y la mujer se reencuentran.

El perro se encuentra a si mismo entre los dos. El otro está en uno. El uno está en el otro. Y son tres. El marido lo echa todo a perder. Una segunda película comienza. Igual que la primera. Y a la vez no. De la carrera humana pasamos a la metáfora Termina en ladridos. Y un bebé llora” (Godard).

Lunes 14 de marzo

Cortos de Stan Brakhage (USA). “Si cierro los ojos sigo viendo (…) los niños se frotan los ojos para crear una intensificación de fuegos artificiales o explosiones. Es el primer nivel de cuando te ves a ti mismo pensando. (…) si eres consciente, en medio de esas abstracciones, puedes recurrir a ciertos recuerdos provocados por algún suceso, como recordar a la abuela o lo que sea… Pero lo que me interesa más -y ha sido muy negado- son las abstracciones en sí mismas, que pueden contener el verdadero estado de ánimo que tienen las personas.”

Lunes 21 de abril

“Dyn Amo”, de Stephen Dwoskin (Gran Bretaña, 1972, 113‘). Explora la distinción del ser de una persona y su proyección en los otros; es una película de ‘horror’ que sugiere que una proyección puede ser más sustancial que el ser mismo. Su tema son los roles (especialmente el sexual) y el masoquismo de interpretarlos conforme a los intereses de otros…

Lunes 28 de abril

Cortos del director cubano Nicolás Guillén Landrián. Se ha dicho de él: “demasiado loco, demasiado popular, demasiado negro…” Revolucionario del cine, a causa de su obra, encarcelado y acariciado por electroshocks: es hora de conocerlo. Veremos, entre otros: Coffea arábiga (1968), Desde La Habana 1969 Recordar (1969), Taller de línea y 18 (1971), Un reportaje sobre el cuerpo pesquero (1972), Nosotros en el cuyaguateje (1972), Para construir una casa (1972), Retornar a Baracoa (1966)…

Cineclub de la Universidad Cayetano Heredia. 

Av. Armendáriz 445 Miraflores. 7:30 p.m. Entrada libre.

SENTIMIENTOS REGIDOS POR UNA TRADICIÓN

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Dover Koshashvili – La Mujer de mi Vida (Hatouna Mehuheret, 2001)

La Mujer de mi Vida es la primera película escrita y dirigida por Dover Koshashvili, cineasta de origen judío nacido en Georgia (ex República de la URSS). La Mujer de mi Vida es una comedia con toques de drama, más precisamente diríamos que es una comedia agridulce, por lo mismo no se trata de una cinta ligera que sólo busque hacernos reír sino que por el contrario nos lleva de la risa -a veces por su mordacidad- a la seriedad, al desconcierto e incluso a la reflexión.

La historia se desarrolla en la ciudad de Haifa (Israel) y nos cuenta la vida de Zaza, hombre de 31 años – interpretado por Lior Louie Ashkenazi – egresado de filosofía que busca hacer un doctorado en su especialidad y que todavía vive con sus padres. Pertenece a una familia tradicional de Georgia emigrada a Israel compuesta por su madre Lili (Lili Koshashvili), su padre Yasha  (Moni Moshonov) y otros parientes como su hermana, abuelo y tíos.

La primera parte de la película en sus secuencias iniciales nos presenta a los tíos de Zaza en situaciones familiares, este conjunto de imágenes sumado a los diálogos que se dan entre ellos nos ponen frente a esa cotidianidad; según lo visto hasta aquí estaríamos ante una comedia familiar y de costumbres de un determinado grupo étnico pero al avanzar la historia, tal cotidianidad se convertirá en un aspecto que formará parte de algo más complejo. Luego, en otra secuencia vemos a Zaza llevado por sus padres contra su voluntad (quién sabe qué número de vez) a la casa de una familia para que se comprometa y contraiga matrimonio, pues según la tradición a su edad él ya debiera estar casado y con hijos. Está muy bien tratada la secuencia cuando este llega a dicha casa.

Las situaciones que se dan en dicho lugar son algo que con matices debe ocurrir en muchas familias que siguen tradiciones similares; asimismo es buena la escena en la que Zaza conversa con su  “prometida”, una chica de apenas 17 años. Todo lo expuesto hasta ahora nos presenta a Zaza como una persona dependiente de sus padres no sólo en lo que respecta a la elección de pareja y en lo económico sino también en otros aspectos de su vida. Todo esto consigue que la película se vuelva cada vez más interesante.

Después, de la secuencia del virtual compromiso matrimonial ingresamos a la que será la segunda parte de la cinta (digo esto por el cambio de registro que se produce a partir de aquí  además de otros hechos que nos indican ello), que nos descubrirá la otra vida de Zaza, cuando la cámara registra el momento en que Zaza va a la casa de Judith (Ronit Elkabetz) una mujer tres años mayor que él con la que mantiene una relación desde meses atrás.

Aquí se observa por primera vez a Zaza relajado y liberado, ya que está con una mujer a la que sí desea y a la que aparentemente ama y que por supuesto sí ha elegido; el problema con ella es que es divorciada y tiene una pequeña hija, lo que agravará los problemas con los muy conservadores padres de Zaza.

Hay dos secuencias que destacar en esta parte: la primera es la de la relación sexual entre Zaza y Judith, porque en ella percibimos naturalidad y compenetración entre los actores tanto en la relación misma cuanto en los diálogos. Estos aparentemente no tienen que ver con el acto sexual en sí, pero bien podrían darse en cualquier relación poscoital, como cuando ella le habla sobre la diferencia entre magia y brujería. Luego entenderemos por qué Judith habló del asunto, o los juegos que ambos practican incitados por Zaza.

Hasta aquí todo marcha bien si no fuera porque la secuencia referida tiende a alargarse y hace que perdamos un poco el interés que nos hizo sentir en los primeros momentos, tal vez el director haya tratado de hacernos vivir una relación postcoital en su tiempo real lo que no consigue en su totalidad. Esta observación, sin embargo, no desmerece dicha secuencia que es por de más buena.

La otra secuencia es quizá la más fuerte por su contenido dramático, ocurre cuando los padres y parientes de Zaza entran a la casa de Judith, quienes le recriminan seguir manteniendo la relación con ella. Debo decir que mientras veía todo eso me ponía a pensar desde una visión occidental: “qué irracionales e intolerantes son estas personas”, pero luego al reflexionar más detenidamente me dije que ellos sólo siguen una tradición y no pueden hacer otra cosa que continuarla; en otro contexto esa situación tal vez me hubiera parecido algo anacrónica.

En la parte final, se observa a Zaza que ha decidido seguir y acatar la tradición de su familia y por lo tanto casarse, lo cual sabemos que ha hecho pues no tiene otra alternativa. La mujer como no podía ser de otro modo fue escogida por sus padres. Así en la boda vemos a Zaza reunido con ellos y sus invitados. Esta secuencia es la más desconcertante y dura de la película ya que a pesar de que vemos al novio contento y en plena celebración, observamos un rostro que deja entrever tristeza y melancolía. Para ejemplificar a que me refiero mencionaré un par de escenas que nos dan a entender esto, una es cuando Zaza está al lado de su esposa e invita a subir a la “mujer de su vida” que no es otra que su madre pero en el fondo sabemos que quisiera que fuera Judith; la otra es la frase que se dice en una escena que podría servir de resumen y de tono general de la película y es cuando Zaza pide a los músicos que toquen  una melodía “agridulce.”

En conclusión, La Mujer de mi Vida es una película realmente valiosa que demuestra que se puede contar una historia simple y a la vez tocar temas profundos sobre una realidad actual a la que el director critica de manera mesurada y fina; sin darle por ello al espectador discursos ejemplarizadores y menos acercarlo a un sentimentalismo lleno de lágrimas gratuitas.

Por César Guerra Linares

TRAVESÍA DE UN ALUCINADO

Werner Herzog – Aguirre, der Zorn Gottes (Aguirre, La Ira de Dios, 1972)

Esta película épica está basada en las expediciones de Gonzalo Pizarro en busca de El Dorado, un supuesto país forjado en oro, invento de los aborígenes americanos, oprimidos, explotados y esclavizados por los caballeros castellanos que se desparramaron en busca y colonización de las tierras del nuevo mundo.

Werner Herzog, Rainer Werner Fassbinder, Wim Wenders y Volker Schlöndorff fueron los pilares de lo que se conoció en la década del ´60 como Nuevo Cine Alemán, el cual se oficializó con el lanzamiento del Manifiesto Oberhausen (Oberhausen Manifesto(1962), el cual hay que señalar no fue firmado por Fassbinder.

Hablar del cine de Werner Herzog es referirse a un cine netamente de autor, personal, con una visión propia del mundo, en la que se puede encontrar varias aristas y diversos niveles de expresión. Su cine tiene muchas maneras de acercarse a la realidad pero siempre sobre la base de un solo objetivo, extraer de ella lo que tiene de diferente, de singular, es decir, encontrar en ella su otra cara, su lado oculto. Y para Herzog el mejor modo de conseguirlo es explorando en la naturaleza humana.

Para ello el director escoge o trabaja sobre personajes que estén al límite de alguna situación, de personajes que se encuentren al margen de las convenciones y de lo que es mayoritariamente aceptado. Ejemplos para lo que decimos se demuestra en filmes tales como: También los Enanos Empezaron Pequeños (1970), El Enigma de Kaspar Hauser (1974), Corazón de Cristal (1976), por nombrar solo algunos. La otra faceta de Herzog dentro de su experimentación del mundo es la de hacer filmes que representen para él un reto, un riesgo, en otras palabras: una aventura; y la mejor forma de lograrlo es haciendo documentales.

En Aguirre, La Ira de Dios (1972) el personaje central Lope de Aguirre (encarnado por Klaus Kinski) es un típico representante de los personajes herzogianos pues por un lado, es desbordado, extraño, marginal, y por otro, es un ser lanzado a la aventura sin importar lo que a éste pueda ocurrirle ni a quienes lo acompañan con tal de obtener lo deseado. En Aguirre… se mezclan las dos formas de filmar utilizadas por el director alemán la ficcional y la documental. Pareciera que el prurito por tratar de hacer más real algunas de las situaciones influido además por su veta documental hizo que Herzog se involucrara tanto en el desarrollo de la película que el rodaje resultó siendo uno de los más accidentados y problemáticos de la historia.

Aguirre, La Ira de Dios no pretende ser la biografía de Lope de Aguirre más bien es el seguimiento del viaje que emprendió éste con un grupo de expedicionarios enviados por Gonzalo Pizarro a la selva amazónica en pos de las riquezas de El Dorado (lugar donde supuestamente había abundante oro y demás riquezas). No obstante, Aguirre… no ser la biografía definitiva de Aguirre, con solo verlo durante los días que dura la expedición es suficiente para darnos una idea global de la personalidad y de las actitudes de un personaje que ha pasado a la historia como uno de los conquistadores con peor fama.

Si bien Aguirre es el personaje de la cinta, la narración de las acciones es conducida mediante la voz en off de Fray Gaspar de Carbajal, que cuenta como un cronista cada uno de los sucesos y peripecias que suceden día tras día en el interior de la selva amazónica. Pareciera que se tratara de un narrador omnisciente que conociera qué es lo que va ocurrir, sin embargo, él mismo es uno de los partícipes de la empresa, que al pasar los días se convertirá en insostenible.

Aguirre posee la obsesión y el espíritu de los seres entregados a una quimera, en su caso, a una utopía llamada El Dorado. Aguirre es impositivo e intransigente, cruel cuando debe serlo pero estos rasgos de personalidad están contenidos dentro de un estado de enajenación o si se prefiere dentro de un comportamiento obsesivo-alucinado. Es necesario agregar a este propósito que se trata de un hombre de su tiempo, que en una época en la que se acababan de hacer nuevos descubrimientos tanto territoriales cuanto científicos; la búsqueda de la novedad era un acicate para seres con personalidades particulares y ambiciones desmedidas. Es en la representación de ese comportamiento alucinado que Klaus Kinski da una demostración notable de todos sus recursos actorales e histriónicos. El modo en el que frunce la boca y muestra sus ojos desorbitados nos dan la cabal idea de estar ante una persona que está viviendo en una realidad que no es la verdadera. La secuencia que condensa mejor lo que anotamos es aquella en la que se halla solo con su hija en la balsa a orillas del río; el rostro de Aguirre es de confusión, de desazón, y quizà de derrota.

Herzog pese a las licencias que se toma respecto de algunas situaciones ocurridas durante la travesía expedicionaria logra transmitir la impronta aventurera del grupo de españoles comandados primero por Ursúa y luego por Aguirre. Herzog rescata de las crónicas lo que tienen épico o de cuento, por momentos, maravilloso, cercano a lo fantástico, y traslada esas características al cine sin que se sientan forzadas, por el contrario, se exhiben fluidamente.

El director trata de reproducir en algunas secuencias la sensación de peligro e incertidumbre que pudieron haber experimentado los participantes en esa difícil empresa como la secuencia en la que gran parte de los expedicionarios se encuentran sobre una balsa gigante. Es durante esos instantes en los que percibe la mano del documentalista que filma los hechos tal cual suceden. Asimismo hay momentos en los que la película adquiere dimensiones casi oníricas, las cuales se complementan con la música de Popol-Vuh que, de a pocos, se va filtrando, tanto las imágenes como la música construyen una atmósfera sugerente y extraña.

Por otro lado, Herzog trabaja sobre otros registros como el humor y también con ciertos toques de cine gore; el primero se observa sobre todo en parte final de la película cuando los españoles son atacados por los aborígenes de la zona, en cuanto al segundo se produce en una secuencia en la que uno de los expedicionarios es decapitado y su cabeza al rodar sigue moviendo los labios, emitiendo algunas palabras.

En resumen, Aguirre, La Ira de Dios es una de las más altas demostraciones de la filmografía de Werner Herzog ya que en ella encontramos muchos de los elementos de su universo creativo y estético. Y porque muestra a un personaje inquietante y único sin el más mínimo afán de condenarlo o ensalzarlo.

Por César Guerra Linares

SERES EN TRÁNSITO

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Aki Kaurismäki – Kauas Pilvet Karkaavat (Nubes Pasajeras, 1996)

Nubes pasajeras cuenta la historia de Lauri (Kari Väänänen) e Ilona (Kati Outinen) quienes pierden sus respectivos trabajos, a los cuales estaban aferrados y acostumbrados desde hacía un tiempo. Lauri es un conductor de tranvía mientras que Ilona es una jefa de mozos en un restaurante llamadoDubrovnik. Lauri e Ilona son pareja y cada uno por su lado intentará en más de una oportunidad buscar trabajo y consolidarse en alguno de ellos pero por diversas razones no lo podrán conseguir. En resumen, Nubes Pasajeras es la lucha de dos personajes por no claudicar ante los contratiempos que el avance y desarrollo de las sociedades del primer mundo traen consigo como, entre otros: el desempleo.

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Nubes Pasajeras (Kauas Pilvet Karkaavat) (1996) inició dentro de la filmografía del director finlandés Aki Kaurismäki una trilogía, que continuó en el 2002 con El Hombre sin Pasado (Mies Vailla Menneisyyttä) (Ganadora del Premio del Jurado en el Festival de Cannes del mismo año) y que culminó con Luces al Atardecer (Laitakaupungin Valot) (2006). Las tres películas pese a sus diferencias coinciden en mostrar a personajes inmersos en el desamparo, ya sea por haberse quedado sin trabajo o si es que lo tienen por no ser más que objetos utilitarios (dentro del engranaje laboral) a los que casi nadie registra.

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Desde el inicio de la película la música anticipa el carácter que va tener en general la historia. La música elegida es del género jazz, la cual transmite un clima de calidez. Sin embargo, no solo será el jazz el género musical elegido por Kaurismäki para construir atmósferas sino también el rock, el tango, la música clásica, entre otros. Cada género es aplicado de modo preciso para crear variaciones en cuanto al tono general de la obra que como dijimos es cálido además de melancólico. Respecto de esto hay una excelente secuencia que es aquélla en la que aparece la dueña del restaurante Dubrovnik escuchando una pieza musical (previo a dejar definitivamente la jefatura del mismo) que resume tanto en su música cuanto en su letra el estado de ánimo de este personaje y el de los protagonistas en más de un sentido.

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Las situaciones dramáticas – y a veces lindantes con lo trágico – no llegan a serlo totalmente pues están mediadas por el humor, a veces negro, y por ciertos diálogos irónicos que ayudan a que el conjunto de las escenas tengan un tono peculiar que enriquece a la película toda. Muchas veces lo que hace que esos diálogos y situaciones formen un conjunto sólido son las performances de los actores, que pese a su aparente inexpresividad dicen mucho con sus gestos mínimos. La sequedad y acaso frialdad que exhiben los personajes se diluye (si se quiere) a medida que el espectador los va conociendo y sabe cuáles son las desventuras que viven; y se interna más en el fuero íntimo de cada uno de ellos. La cámara cada tanto hace un acercamiento a los rostros y sobre todo a los ojos de los protagonistas que expresan lo justo únicamente con leves movimientos y parpadeos.

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El título de Nubes Pasajeras funciona como metáfora de los personajes y en especial de sus acciones y actitudes. Los protagonistas y algunos otros personajes son como seres que se encuentran del paso de un estado a otro, o en un vaivén existencial y anímico. En otras palabras son seres en tránsito sí se prefiere a la deriva pero que van encontrando lentamente una estabilidad en lo que es externo para ellos como en su vidas afectivas. Hace poco hablábamos de lo importante que era el humor dentro de la conformación y solidez de la historia, no obstante, no podemos dejar de lado las situaciones absurdas que en suceden algunas escenas. Es un absurdo no del tipo surrealista sino con matices del empleado por Samuel Beckett en sus obras teatrales; es un absurdo ubicable dentro de lo cotidiano y doméstico, cercano a lo que es contradictorio. El absurdo aplicado por Kaurismäki no está exento de leves toques grotescos que sirve de matiz para ciertos escenas.

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Muchas de las cintas de Aki Kaurismäki y especialmente las pertenecientes a la trilogía ya mencionada, son críticas en forma tangencial de los defectos de la llamada: Sociedad del Bienestar. Aun cuando las críticas a la sociedad de consumo no son expuestas de forma retórica y menos panfletaria, sí consiguen reflejar, mediante los sucesos que acontecen en las historias, el real estado de las cosas respecto de las imperfecciones de la economía de los países llamados del primer: Finlandia en el caso de Kaurismäki. De otro lado, el estilo utilizado por Kaurismaki para la dirección de actores es cercano al que el gran Robert Bresson empleaba para conducir a sus actores (modelos); si bien Bresson en gran parte de sus películas usaba actores no profesionales a los que modelaba según sus requerimientos. En el caso del director finlandés los actores aunque profesionales adoptan el registro desdramatizado y lacónico de las creaturas (criaturas) bressonianas.

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Pero el cine kaurismäkiano no bebe únicamente de la fuente de Bresson para armar sus puestas en escena sino también de otro gran maestro, esta vez oriental, el japonés Yasujiro Ozu. De Ozu no solo usa los encuadres fijos y a la altura de la mirada de los personajes sino el trabajo sobre lo cotidiano de las situaciones, muchas de ellas de entrecasa en el que se privilegia el diálogo pausado y sobrio.

Finalmente, aunque en nuestra cartelera nunca se estrenó Nubes PasajerasEl hombre sin Pasado sí lo hizo en el 2004, siendo considerada por quien esto escribe una de los mejores estrenos, dentro del balance que todo crítico hace al finalizar cada año. La buena noticia de este 2007 es que Luces al Atardecer se estrenará de no mediar inconvenientes durante algún jueves de septiembre.

Por César Guerra Linares

EL CINECLUB DE LA CAYETANO HEREDIA VUELVE ESTE 5 DE MAYO

CICLO: “LA MUJER ES EL FUTURO DEL HOMBRE”

Lunes 5 de mayo. Hora: 7:30 p.m.

“Moolaadé”, de Ousmane Sembene (Senegal. 2004. 119’). Las tradiciones no siempre son buenas. Ejemplo: mutilar el clítoris de las mujeres para que sean más “tranquilas”, confiables, fieles, buenas esposas… Contra ese supuesto rito de purificación se levanta esta obra, que supera ampliamente la simplista y torpe película de tesis, ofreciéndonos una mirada muy aguda y realista acerca de una situación trágica y absurda que sigue produciéndose.

Lunes 12 de mayo. Hora: 7:30 p.m.

“Obreras del mundo”, de Marie-France Collard (Bélgica. 2000. 52’). Decir que el capitalismo es salvaje no es suficiente porque es nada menos que criminal. Este documental fue realizado de manera clandestina. Trata de las vidas y condiciones de trabajo -de esclavitud, mejor dicho-, de las operarias de las fábricas de Levi’s en Bélgica, Francia, Indonesia y Filipinas.

Además: “Sumisión”, de Theo Van Gogh (Holanda. 2004. 12’). La burka pesando tanto como unas cadenas.

Lunes 19 de mayo. Hora: 7:30 p.m.

“El círculo”, de Jafar Panahi (Irán. 2000. 90’). Los vestidos que usan: pequeñas cárceles. Las calles que recorren: pasadizos de una cárcel interminable. Una cárcel que es una ciudad, un país, un estado del alma, un sistema de pensamiento. El miedo a las mujeres es un dios al que se le siguen haciendo sacrificios humanos.

Lunes 26 de mayo. Hora: 5 p.m.

“Palindromos!, de Todd Solondz (USA. 2004. 100’). En palabras del director: “el tema es que se nos da un telón de fondo para contar la historia de una niña suspendida entre una familia que mata de una forma y otra familia que mata de otra. O una familia que no ofrece ninguna posibilidad de elegir y otra para la que todas las elecciones ya están tomadas”.

 

Dirección: Av. Armendáriz 445. Miraflores.

Ingreso libre